Mi enfoque terapéutico

El abordaje somato psico relacional surge de la experiencia propia de haber aprendido que el cuerpo manda constantemente informaciones a nuestra mente que recibimos de forma inconsciente. Poner conciencia en ese diálogo interno, darnos cuenta de cómo sucede y de cómo influye “el otro” en nuestra regulación o desregulación, es el pilar de mi enfoque terapéutico. Del cuerpo a la mente. Y de lo que va ocurriendo sesión tras sesión en nuestra relación. Para sanar en relación ahora lo que, en nuestra infancia, no pudo encontrar el sostén o la respuesta que necesitaba en las relaciones primigenias que mantuvimos.

Muchas de nuestras dificultades actuales tienen raíces en patrones grabados desde la niñez en nuestro sistema nervioso y en nuestra musculatura. Por eso, en mi acompañamiento, combino la exploración verbal con el trabajo corporal, respetando siempre el ritmo de cada persona.

En esta manera de acompañar integro también varias miradas que dialogan entre sí: el Análisis Bioenergético, la Terapia Gestalt, la Teoría Polivagal, la Teoría del Apego y una comprensión profunda del trauma. Todo ello desde un enfoque que es, por encima de todo, inclusivo y diverso. Para mí es esencial crear un espacio seguro, de respeto profundo y sin juicios donde puedas expresarte libremente y sientas que tu esencia es entendida y bien recibida.

¿Qué es el Análisis Bioenergético?

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El Análisis Bioenergético parte de una idea sencilla y profunda: lo que vivimos, especialmente en nuestra infancia, no solo deja huella en nuestra mente, sino también en nuestro cuerpo. Tensión muscular, bloqueos respiratorios, rigidez postural… todo ello habla de nosotros, a menudo sin que seamos conscientes. Esta forma de psicoterapia integra el trabajo corporal y emocional para explorar y liberar esas memorias que quedaron atrapadas en nuestro cuerpo. A medida que se aflojan los viejos patrones de defensa, la energía vital puede volver a circular, la expresión se vuelve más libre y la conexión con uno mismo y con los demás se hace más auténtica.

El Análisis Bioenergético es una forma de psicoterapia corporal que entiende que lo que has vivido —sobre todo en tu infancia— no solo deja huella en tu mente, sino también en tu cuerpo. Tensiones musculares, bloqueos en la respiración, rigidez en la postura, agotamiento… todo eso habla de ti, aunque quizá no seas del todo consciente.

Este enfoque nace del trabajo de Alexander Lowen, discípulo de Wilhelm Reich, y se basa en una idea poderosa: cuerpo y mente forman una unidad inseparable. Lo que afecta a una parte, repercute en la otra. Por eso, muchas de las defensas psicológicas que desarrollaste para poder sobrevivir en entornos difíciles (como la contención emocional, el exceso de control o el miedo al contacto) también quedaron inscritas en tu cuerpo en forma de tensiones, bloqueos o patrones repetitivos.

Cuando trabajo contigo desde el Análisis Bioenergético, presto atención no solo a lo que dices, sino también a cómo respiras, cómo te mueves, qué energía hay en tu cuerpo, cómo es tu mirada o tu voz. Cada pequeño gesto contiene una historia, y mi acompañamiento consiste en ayudarte a reconocer esos patrones, entender de dónde vienen y empezar a liberarlos.

Lo hacemos combinando la palabra con el movimiento, la respiración, el sonido, la expresión emocional… poco a poco, irás recuperando la conexión con esas partes de ti que tal vez tuviste que anestesiar. Esto te permitirá volver a sentir con más claridad, recuperar tu vitalidad, ampliar tu capacidad de disfrute y mejorar tu manera de relacionarte contigo y con los demás.

Este trabajo se da siempre en un entorno de seguridad, respeto y presencia. La relación terapéutica que construimos será un espacio clave donde podrás experimentar una forma distinta de vínculo: sin juicio, sin exigencias, con escucha y contacto reales. Muchas veces, esa experiencia en sí misma es profundamente reparadora.

El objetivo de esta terapia no es simplemente que “te sientas mejor” o que desaparezcan ciertos síntomas, sino que puedas habitar tu cuerpo de una forma más libre, conectar con tu deseo, sostener tus emociones, sentirte más vivo, más presente y más tú.

El cuerpo es tu casa. A veces está cerrada, otras desordenada, y en ocasiones llena de habitaciones que aún no has explorado. El Análisis Bioenergético es una invitación a recorrerla, a abrir las ventanas, a hacer espacio para todo lo que eres… y a volver a habitarte desde un lugar más auténtico y pleno.

¿Qué es la Terapia Gestalt?

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La Terapia Gestalt es una manera de acompañar poniendo atención en lo que nos pasa en el presente. Más que buscar explicaciones sobre el pasado, nos ayuda a darnos cuenta de cómo vivimos ahora: qué sentimos, qué pensamos, cómo actuamos. Trabaja desde la idea de que el cambio real no llega forzándonos a ser distintos, sino dándonos el permiso de vernos tal como somos. A partir de ahí, recuperamos el contacto con nuestras necesidades, emociones y recursos. Es una terapia que no solo pone palabras, sino que invita a habitar las sensaciones, las emociones y los gestos que emergen, para estar más presentes en nuestro cuerpo, en nuestras relaciones y en nuestra vida.

La Terapia Gestalt es una forma de psicoterapia humanista que pone el foco en tu experiencia presente, en cómo te relacionas contigo mismo y con tu entorno en el aquí y ahora. Más que buscar explicaciones sobre el pasado, te invita a darte cuenta de cómo vives ahora: qué sientes, qué piensas, cómo actúas.

Como terapeuta Gestalt, te acompaño a explorar tu experiencia presente con atención y sin juicio. Juntos, observamos tus emociones, pensamientos y comportamientos, y cómo estos afectan tu bienestar y tus relaciones. La terapia se convierte en un espacio seguro donde puedes experimentar y descubrir nuevas formas de ser y estar en el mundo.

La Terapia Gestalt se basa en la idea de que el cambio real no llega forzándonos a ser distintos, sino dándonos el permiso de vernos tal como somos. A partir de ahí, recuperamos el contacto con nuestras necesidades, emociones y recursos. Es una terapia que no solo pone palabras, sino que invita a habitar las sensaciones, las emociones y los gestos que emergen, para estar más presentes en nuestro cuerpo, en nuestras relaciones y en nuestra vida.

En las sesiones, utilizamos diversas técnicas para aumentar tu conciencia y responsabilidad personal. Por ejemplo, la técnica de la “silla vacía” te permite dialogar contigo mismo o con figuras significativas en tu vida, facilitando la expresión y comprensión de emociones y conflictos internos.

El objetivo de la Terapia Gestalt es ayudarte a integrar las diferentes partes de ti mismo, promoviendo una mayor autenticidad y plenitud en tu vida. Al tomar conciencia de tus patrones y asumir la responsabilidad de tus elecciones, puedes experimentar una transformación profunda y duradera.

¿Cómo es una terapia informada en la Teoría Polivagal?

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Una terapia basada en la Teoría Polivagal pone el foco en el sistema nervioso autónomo, que es el que regula cómo nos sentimos y reaccionamos ante el mundo. No solo trabajamos con lo que pensamos o sentimos, sino también con las respuestas automáticas de nuestro cuerpo: si nos activamos, nos bloqueamos o nos sentimos en calma. Te ayudo a reconocer estos estados en ti, a entender que son respuestas naturales, y a descubrir formas de volver a un estado de mayor seguridad y conexión. Desde este enfoque, ofrezco recursos muy concretos como movimientos y respiraciones que te ayudan a regular tu sistema nervioso y a recuperar poco a poco una sensación de estabilidad, confianza y presencia.

La Teoría Polivagal, desarrollada por Stephen Porges, nos ofrece una nueva comprensión de cómo funciona tu sistema nervioso autónomo cuando te enfrentas al estrés, al vínculo y a las emociones intensas. Explica que tu cuerpo tiene distintos circuitos de respuesta según cómo percibe el entorno: si lo siente seguro, neutro o amenazante.

Esta teoría introduce la idea de una jerarquía de respuestas automáticas que no eliges conscientemente, pero que condicionan cómo te sientes, cómo te relacionas y cómo reaccionas ante el mundo. Desde estados de calma y conexión, hasta la hiperactivación (lucha o huida) o el colapso y la desconexión (congelamiento). Todo ello forma parte de un mapa interno que tu cuerpo ha ido trazando desde muy temprano en la vida.

En el trabajo terapéutico, tener en cuenta esta mirada significa que no intentamos forzar un cambio “desde la cabeza”, sino que prestamos atención a las señales del cuerpo para favorecer una regulación real. Porque a veces no es que no quieras estar presente… es que tu sistema nervioso, simplemente, no puede.

En las sesiones, te acompaño a identificar tus propios ritmos y a desarrollar recursos que te ayuden a ir construyendo una sensación de seguridad desde dentro. Desde ahí, podrás empezar a habitar tu cuerpo con más confianza, regular tus estados internos y sostener vínculos más nutritivos.

Este enfoque es especialmente útil si sientes que te desconectas con facilidad, te bloqueas en momentos de estrés o te cuesta sentirte seguro en las relaciones. La Teoría Polivagal no busca que “funciones mejor”, sino que te entiendas con más compasión y aprendas a habitarte de forma más completa.

¿Cómo es una terapia informada en la Teoría del Apego?

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Desde la Teoría del Apego, entiendo que la forma en que hoy nos vinculamos está profundamente marcada por nuestras primeras experiencias de relación, especialmente en la infancia. Aprendimos a sentirnos seguros, a desconfiar o a protegernos, según cómo fuimos cuidados o desatendidos. Pero no solo aprendimos a nivel emocional: nuestro cuerpo también aprendió. Cada tipo de apego refleja un modo particular de regulación de nuestro Sistema Nervioso Autónomo. Por eso, en terapia, trabajo no solo con lo que la persona cuenta, sino también con lo que su cuerpo expresa: tensiones, bloqueos, activaciones, formas de respirar o de sostener la mirada. El vínculo terapéutico ofrece un espacio seguro donde poder vivir una experiencia distinta, reparando las heridas de esos primeros vínculos.

La Teoría del Apego, desarrollada inicialmente por John Bowlby y ampliada por autores como Mary Ainsworth o Daniel Siegel, nos ayuda a comprender cómo las primeras relaciones que tuvimos —especialmente con nuestras figuras de cuidado— dejaron una huella profunda en nuestra manera de estar con otros… y con nosotros mismos.

Esas experiencias tempranas no solo dieron forma a nuestras emociones, sino también a nuestros cuerpos: cómo respiramos, cómo sostenemos la mirada, si nos permitimos la cercanía o evitamos el contacto emocional. Son patrones que aprendimos para protegernos y que, aunque de niños nos ayudaron a sobrevivir, de adultos pueden convertirse en obstáculos para sentirnos seguros en el vínculo o para pedir lo que necesitamos.

Cuando trabajo contigo desde una mirada informada en la Teoría del Apego, no me centro solo en los relatos que traes, sino también en los microgestos que tu cuerpo revela: cómo te encoges al hablar de algo importante, cómo cambia tu tono de voz al nombrar una herida, cómo se interrumpe la respiración cuando aparece una emoción. Todo esto me guía para que, juntos, podamos entender no solo qué viviste, sino cómo lo viviste y cómo eso sigue influyendo hoy.

En este enfoque, la relación terapéutica no es solo un espacio de análisis, sino también de reparación. A través de una presencia constante, una escucha sin juicio y un acompañamiento respetuoso, voy ofreciéndote una experiencia distinta a la que quizá viviste en tus vínculos más tempranos. Es desde ahí —desde ese nuevo contacto— que puede nacer algo diferente: una forma más libre, más confiada y más auténtica de estar en relación.

¿Cómo trabajo con el trauma?

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El trauma no reside tanto en el hecho externo (como un accidente, una pérdida o un abuso), sino en cómo nuestro cuerpo y nuestro sistema nervioso procesan -o no pueden procesar- esa experiencia. Cuando una vivencia es demasiado intensa y no podemos integrarla, las respuestas de supervivencia (lucha, huida, colapso) quedan congeladas en nuestro cuerpo, condicionando después cómo sentimos, pensamos y nos relacionamos. Por eso, en terapia no trabajo solo con los recuerdos o con las palabras. Trabajo sobre todo con y desde el cuerpo, porque el trauma se manifiesta primero en el cuerpo a través de tensiones, disociación, bloqueos, y luego en la mente. Mi objetivo es acompañar el proceso de que el cuerpo vuelva a sentirse un lugar seguro y habitable.

El trauma no es solo lo que te pasó, sino cómo lo vivió tu cuerpo en ese momento… y cómo todavía lo sigue viviendo hoy.

Puede que la experiencia traumática haya sido evidente —un accidente, una pérdida, un abuso— o algo más sutil, como la falta de presencia emocional en tu infancia, la sensación de no haber sido visto o sostenido. En cualquiera de los casos, si tu sistema nervioso no pudo integrar lo vivido, es probable que esa experiencia haya quedado congelada en forma de bloqueos, desconexión o respuestas automáticas que hoy siguen activándose sin que tú lo elijas.

Trabajo con una comprensión del trauma que lo sitúa, antes que nada, en el cuerpo. Porque el cuerpo no olvida. Muchas veces, las palabras no bastan para acceder a lo que quedó atrapado en lo más profundo. Por eso, en las sesiones, te acompaño a entrar en contacto con esas zonas de tensión, con las sensaciones que evitas o que te cuesta sostener, con los lugares donde la energía se colapsa o se sobreactiva.

Lo hacemos con mucho cuidado, desde el respeto a tu ritmo. Utilizo recursos somáticos suaves y progresivos —como la respiración consciente, el movimiento, el anclaje en el presente y el contacto terapéutico— para ayudarte a recuperar la sensación de seguridad en tu propio cuerpo.

Trabajar el trauma no es revivir el dolor, sino crear las condiciones para que lo que quedó interrumpido pueda seguir su curso y liberarse. El objetivo no es “quitar” nada, sino acompañarte a que puedas sostener lo que hay, sin que te desborde ni te aísle. A medida que el cuerpo vuelve a sentirse un lugar seguro, muchas personas experimentan una mayor conexión consigo mismas, una nueva capacidad de presencia, y una vida emocional más plena y habitable.

¿Qué significa una espacio terapéutico inclusivo y diverso?

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Significa que trabajo con todo tipo de personas, más allá de su identidad de género, de su orientación sexual o de sus diagnósticos previos. Es muy importante para mí ofrecer un espacio seguro en el que cualquier persona pueda expresar sus preocupaciones o sufrimientos sin temor a ser juzgada. Formar parte del colectivo LGBT me ha hecho experimentar lo que es sentirte inseguro y juzgado. Por desgracia, a día de hoy todavía hay demasiados espacios no seguros para gente de nuestro colectivo. Procuro a diario que mi espacio de terapia sea un espacio de confianza y seguridad para cualquier persona, con una sensibilidad especial para aquellas que forman parte de minorías discriminadas.

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